Una centrífuga de leche es un dispositivo fundamental en el procesamiento de lácteos que utiliza la fuerza centrífuga para la separación sólido-líquido. Al generar una fuerza de rotación de alta velocidad, elimina eficazmente impurezas mecánicas, células somáticas, bacterias y algunos sólidos lácteos (como partículas de caseína) de la leche cruda, mejorando significativamente su pureza y calidad. El cuerpo principal está fabricado con acero inoxidable de grado alimenticio, cumpliendo con las normas de higiene, y equipado con un sistema de variador de frecuencia y un módulo de control inteligente para ajustar con precisión la velocidad de rotación y el tiempo de separación según los diferentes requisitos del proceso. Sus ventajas residen en una alta eficiencia de separación, gran capacidad de procesamiento, fácil operación y máxima retención de los nutrientes de la leche. Ampliamente utilizada en granjas, plantas lecheras y estaciones de recolección de leche, cumple funciones críticas en la purificación, estandarización y recuperación de suero de la leche cruda, lo que la convierte en una herramienta esencial para garantizar la seguridad y la calidad de los lácteos.