El análisis de gases para la seguridad alimentaria es una tecnología crucial para garantizar la calidad y la inocuidad de los alimentos, ya que monitoriza el riesgo de deterioro durante el almacenamiento y el transporte mediante la detección precisa de los componentes gaseosos del envase (como oxígeno, dióxido de carbono y compuestos orgánicos volátiles). El dispositivo emplea un conjunto de sensores de alta precisión combinado con algoritmos inteligentes para analizar la proporción de componentes gaseosos en el espacio de cabeza en tiempo real, logrando una precisión de datos de ppm. La carcasa está fabricada en acero inoxidable a prueba de explosiones con sellos resistentes a la corrosión, adaptándose a diversos entornos de envasado de alimentos. Su ventaja reside en su rápida velocidad de detección y resultados precisos, lo que permite una alerta temprana de contaminación microbiana o deterioro oxidativo. Ampliamente utilizado en la evaluación de la vida útil de carnes, frutas, verduras, productos horneados y lácteos, ayuda a las empresas a optimizar los procesos de envasado, prolongar la vida útil de los productos y reducir el desperdicio de alimentos.